martes 27 de noviembre de 2007
El tarro del tiempo
Esta noche después de una dura jornada de trabajo me he encontrado una caja de grandes dimensiones encima de la mesilla. Estaba junto a la pila de libros que nunca puedo leer. Al abrirla cincuenta botes de cristal vacíos se asomaron al fondo de mis ojos. Una nota manuscrita lo explicaba todo. Era mi padre. Acaba de embotar parte de su tiempo libre. Esos tarros de cristal me permitirían saborear la vida. Esa misma noche abrí uno de ellos, aspiré profundamente y, tras cerrar los ojos unos segundos, comencé a leer el primero de los libros, uno de relatos, el título del primero: "El tarro del tiempo".
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3 comentarios:
Esta cojonudo, se acerca bastante al de "Graham Bell y Einstein, dos grandes fiascos"
Qué suerte.
Yo también quiero un tarro del tiempo...
tarros del tiempo para leer libros (sobre tarros del tiempo), descubiertos al lado de los libros que no puedes leer sin ellos. Redondo. A aspirar!
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