Allá en lo más alto, acumulando pátinas de polvo en el desván de mi memoria, inspirados entre vapores de naftalina, hoy insisten en salir a morder la luz. Son mis relatos.
Econdido debajo del mar
Esperando a que el sol pasara nadando. Se agarro el pez de los rayos de oro. Se agarro con fuerza a la mano de una sirena. Parece ser que murió ahogado. Era el hombre que moriría si veía un sólo rayo de sol.
Viviendo la vida de otro
Se miraron pero sus ojos no se encontraron. Se besaron con bocas diferentes. Sorbieron el instante con una sonrisa triste. Respiraron sincronizádamente pero lo hicieron con el aire de otras personas. Inspiraron en los sueños de esas personas que amaban en la sombra. Se agarraron las manos. Pero realmente se aferraban a esa vida que no estaban viviendo.
Niño de cara hueca
Pasaron 36 años y el niño seguía siendo niño. Las agujas no se movían. No eran capaces de doblar la esquina del tiempo. El niño de cara hueca se dio cuenta. Era capaz de detener el tiempo. Se dio cuenta en el momento exacto en el que aquel té nunca dejó de estar caliente.
Nos besamos como nunca.
Corrimos el uno hacia el otro desbocados. Sin llevar las riendas de nuestras vidas. Nos miramos de forma escrutadora. Nos asomamos hasta el fondo del alma. Nos besamos sabiendo que aquello no era un reencuentro. Nos besamos sabiendo que era una despedida. Fin.
¿Ahora a quién voy a querer?
Tan fuerte eran mis sentimientos. Tanto te quería que de abrazarte te partiste en dos. ¿Ahora a quién voy a querer?
mañana de espinos
Esta mañana he encontrado mi voz tirada en el suelo. La levante de la misma del susto.
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Esta semana te cuento
- "Funnes el memorioso" J. Borges
- "El barco de los adioses" P. Neruda
- "Alegría del cronocopio" J. Cortazar
- "Splassshf " Quim Monzó
- "Fábulas de la oveja negra" Augusto Monterroso